Cuenta regresiva en Venezuela

0
342

Pareciera que los
gobiernos de izquierda en Latinoamérica están entrando en desprestigio
funcional, aunque siguen  subvencionando a miles de exacerbados
militantes, con presupuestos que se agotan rápidamente. El
kirchnerismo,  después de 15 años en el poder, deja una Argentina en
precaria situación económica y con el narcotráfico galopando. 
El Polo quedó
relegado a menos de un 20% del potencial electoral colombiano después de 12
años de poder en Bogotá. Y mientras en Brasil se decide la destitución de Dilma
Rouseff, con el  corrupto Partido de los Trabajadores como telón de fondo, 
las miradas están puestas en las elecciones del 6 de Diciembre en Venezuela.
Todas las encuestas dan una amplia mayoría a la oposición en tanto el
presidente Maduro lanza angustiosas amenazas a diestra y siniestra, al igual
que su albacea en las elecciones de Septiembre del 2012: si no ganan vendrá un
“tiempo de masacre”.
¿Qué escenarios se
pueden prever en el país petrolero?
111 parece ser el número
crítico para marcar un cambio de rumbo a una nación carcomida por el
desbarajuste económico, la corrupción, la escasez y la violencia.
Si la oposición
obtiene más de 111 de los escaños en la Asamblea Nacional, habrá
referéndum y la salida de Maduro de la Presidencia se da por hecho. Ante una
mayoría legislativa opositora es previsible el divisionismo en el 
PSUV,  fraccionamiento que probablemente también se hará evidente al
interior de las FFMM. Si la oposición logra menos de los 111, el gobierno la
vera difícil pero seguirá con la mayoría calificada que necesita para gobernar
y asegurarse que la nomenclatura del PSUV no va a ser enjuiciada. Entre la
información de los resultados electorales y el 5 de enero del 2016, fecha de la
posición de los nuevos legisladores, este escenario puede presentar serias
alteraciones  debido a maniobras gubernamentales y/o acciones de grupos
chavistas radicales.
Si el gobierno gana la
mayoría de asambleístas, continuará en su errada conducción del país rumbo al
desastre;  si gana por estrecho margen,  tomará medidas radicales
para mantenerse en el poder, incluyendo la represión que ya no conmueve a la
opinión pública regional e internacional y que puede derivar en una
explosión social mayor, en una crisis humanitaria,  ya advertida por
académicos y militares y susurrada entre mandatarios y altos funcionarios de
países en la región. Con una ganancia amplia, el gobierno bien podría negociar
con elementos de la oposición, intimidándolos con su culpabilidad en caso de
que se desencadene la violencia y ofreciéndoles las prebendas del poder impune.
En esta dirección, parece que hay acuerdos políticos con los miembros de la
dirección del Copei.
En otro escenario, el
gobierno puede cancelar las elecciones con cualquier argumento, desde el
increíble de una  agresión fronteriza de Guyana, el de la invasión yanqui
– ya advirtieron la cercanía de un portaviones de US-  hasta el 
manoseado, también inverosímil, de un complot de la extrema derecha, dirigido
desde Bogotá,  que puede reventar en la frontera. La dramática
inseguridad, especialmente en Caracas, puede convertirse en un argumento
creíble, aunque inaceptable, que lleve a una cancelación antes de o durante las
elecciones y que  podría generar fácilmente hechos violentos de extensión
y profundidad  impredecibles. La fuerza pública y en especial la Guardia
Nacional  Bolivariana han sido equipadas y entrenadas para enfrentar brotes
de violencia callejera, pero una turbamulta desbocada es incontrolable y en
este escenario podríamos ver un baño de sangre que solamente serviría para
atornillar en el poder a los elementos más radicales de la revolución,
encabezados por Diosdado Cabello quien  ejerce gran influencia sobre los
militares y los llamados “colectivos” armados y radicalizados.
¿Los militares?…
Sus jerarquías están
cooptadas por la revolución; sus mandos medios permanecen estrechamente
vigilados por los cubanos y sus bases se resisten a gritar el lema
“¡Chávez Vive!, ¡La Patria Sigue!”,  mientras sufren las mismas
incomodidades del pueblo raso: los soldados venezolanos no están comiendo tres
veces al día y la criminalidad los está afectando dentro de los cuarteles,
declaro el  General Antonio Rivero, actualmente asilado en US.
Y está la Milicia
Bolivariana, unos 120 mil ciudadanos pobremente entrenados y precariamente
equipados, pero que pueden convertirse una masa desorganizada de choque.
En todos los
escenarios dos aspectos son claros: primero, gane o pierda la Oposición o el
Gobierno, Venezuela seguirá rumbo a un descalabro económico y probable caos
social y segundo, los militares tendrán un papel decisivo, enmascarados en el
poder administrativo, logístico y económico que mantienen dentro del Estado,
aunque se perciben callados y enigmáticos, como si algo se estuviera cociendo
al interior. ¿Otro Coronel a la escena?.
Están en juego
también  los intereses económicos de China que ha invertidos U$  50
mil millones de dólares en Venezuela, de Rusia que le ha vendido armas
por  U$ 3.200 millones, de US que aun compra su crudo y de Cuba y
Nicaragua que todavía subsisten gracias al regalo de 100 mil  galones
diarios de petróleo desde Petrocaribe, es decir desde Venezuela, 
Cualquiera que sea el
resultado, Venezuela no va a ser la misma después de estas elecciones y lo que
sea que suceda, marcará definitivamente el rumbo, sino la caída estruendosa del
socialismo del siglo 21, que está dejando ruinas, odios y divisiones en una
región todavía  en busca de su madurez política y considerada por la ONU,
la más peligrosa del mundo.

Caracas, noviembre
2015
TOMADO DE CONFIDENCIALCOLOMBIA

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here